Una experiencia fantástica

La semana pasada un grupo de diez alumnos de 4º de Primaria de nuestro Centro disfrutaron de tres días en la capital de Italia, Roma. Fue una gran experiencia fruto del premio otorgado por Endesa en el curso 2015-2016 en el que nuestros chicos participaron en el concurso “Mi Ciudad Inteligente”.


El martes, 9 de mayo, madrugamos y a las 7:52 de la mañana nos dirigimos en el AVE hacia el aeropuerto de Prat de Barcelona, ¡empezaba la aventura! Tras un almuerzo rápido cogimos el avión dirección Roma, que llegaría sobre las 13:40.

La primera parada la hicimos en el restaurante Satricus en el que probamos una lasaña exquisita. Cogimos fuerzas y nada más comer nos dirigimos hacía la Basílica de San Pedro, situada en la Ciudad del Vaticano, estado independiente de Italia desde 1929. Pudimos admirar el enorme columnado, 280 columnas sobre las que situaban distintas esculturas de santos. Ya dentro de la Basílica contemplamos los mosaicos hechos con mármol de diferentes colores, la escultura de San Pedro, las tumbas de Juan Pablo ll y Juan XXIII, entre otras cosas. Tras esta visita y hacernos una foto con la Guardia Suiza del Papa nos dirigimos al hotel donde cenamos pasta italiana y nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente tocaba atender a los medios, por lo que una periodista de Endesa nos hizo una entrevista en la que comentamos cómo estaba siendo nuestra experiencia en Roma y hablamos sobre el proyecto realizado. Al finalizar, nos pusimos en camino hacia las catacumbas de Domitila, donde enterraban a los cristianos en los primeros siglos de Cristianismo. Hicimos un recorrido a través de las galerías en el que nos mostraron lápidas, tumbas y frescos en los que se podía distinguir la simbología de la época.

La siguiente parada la hicimos en el restaurante La Terme del Colosseo en el que probamos la mejor pizza, que nos dio energía para continuar con el viaje. Por la tarde, nos acercamos al Coliseo Romano al que entramos por la arena donde se producían los espectáculos entre gladiadores y animales. Con un aforo de 80.000 personas este gran monumento era la principal fuente de entretenimiento de los ciudadanos romanos que se colocaban según su estrato social, así situándose los más pobres en la zona de arriba y la gente más rica en la de abajo.

Después de aprender cómo era la vida de un gladiador era la hora de ir a la Fontana de Trevi, fuente barroca diseñada por Gian Lorenzo Bernini, cuya construcción le supuso 30 años de su vida. Allí, entre una gran multitud, conseguimos tirar la moneda que nos hará volver en un futuro a la capital de Italia. Más de uno lanzamos un par de ellas para conseguir el amor de nuestra vida.

Tampoco nos podíamos ir de Roma sin tomar un helado en la Piazza Nabona en la que también tuvimos tiempo de comprar algunos souvenirs y acordarnos de nuestras familias y amigos. Después de esto tocaba el momento de cenar y para ello fuimos al restaurante L’Archeologia, restaurante con un entorno repleto de esculturas en el que degustamos la pasta, el arroz y el lechón, platos típicos de Italia.

El último día íbamos a ser los protagonistas en la Escuela de Gladiadores. Allí nos explicaron todo lo necesario para ser grandes luchadores y al terminar la explicación nos pusimos las túnicas y aprendimos a hacer un calentamiento, diversas técnicas del manejo de la espada y, finalmente, combatimos en duelos de uno contra uno. Fue una actividad en la que disfrutamos, nos reímos mucho y no nos importaría repetir.

Ya solo quedaba lo peor, que era despedirnos de Roma y de Miguel, nuestro compañero que vino desde Alemania para disfrutar del premio con nosotros. Le dijimos un “hasta pronto” en el aeropuerto y volvimos un tanto tristes, pero llenos de alegría por haber vivido esta gran experiencia.

Por último, pero no por ello menos importante, agradecer el trabajo a las personas sin las cuales este viaje no habría sido posible. Dar las gracias a Sonia González por acompañarnos en esta aventura, a Eva Hernández y Mary Owens por la planificación al detalle del viaje, también a Débora y Natalina por haber sido unas guías estupendas.

Juan Pablo Martínez

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